Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. - Mateo 5:14, 16-

20 de diciembre de 2023

Una carta desde Heredia

Soñar con vos y despertar un lunes en medio de la realidad, también es un regalo.

Vivo en medio de montañas, no lejanas de las tuyas. 

De las mías nace un sol que abraza el fuego del corazón. De las tuyas sopla una brisa fría que nos hace bailar con ternura.


Respiro bajo un cielo multicolor, pausado, con árboles que resoplan llevándote mis canciones. 

Respiras en medio del ruido de tu ciudad, escondiéndote en aquel cuarto tan blanco que se confunde con una de las nubes que observo. 


No puedo, o al menos no debería, creer que cada arcoíris es una señal. Pero aquí sigo.

Escribiendo historias en mi cabeza de lo que estás haciendo, pidiéndole cada día al cielo que estés sonriendo; abrazando la idea que esto es temporal.


Hay algo que aún no te he agradecido. 

Volví a escribir.  

Me volví a encontrar en medio de un montón de cartas.

Y aunque aún te sigo encontrando a vos en medio, mis cartas vuelan y regresan abrazando el tiempo.

Y eso, eso es tu regalo sin saberlo



14 de noviembre de 2023

Una carta desde Bogotá

Lo que no logro decir, lo escribo.


Excepto nuestros secretos, aunque ya no son nuestros.

Estos que me tejieron en el corazón, un lugar lleno de luz, en una cajita blanca que vos mismo construiste y cerraste cuidadosa y herméticamente. 

Yo, sin saberlo, la llené de colores creando un mundo que baila sin ritmo aparente, un caos o una obra de arte, dependiendo de quien la mire.


Me cuesta creer que nuestra despedida fue un abrazo mal dado y una mirada triste. Como los extraños en los que nos convertimos ese domingo. 


Y aunque estoy empezando a entender el porqué teníamos que dibujar los kilómetros en medio; prefiero quedarme con aquel abrazo de bienvenida, el que nos reencontró en un aeropuerto como si nos hubiéramos conocido en otra vida.


¿Sabés? 

Me hiciste encontrar-me la magia de nuevo. Gracias, siempre.

Pero te devuelvo el miedo, porque ese nunca fue mío; ni antes ni después de encontrar-te divagando en tu propia magia a través de un camino fácil y dulce de recorrer.


Me llevo los amaneceres y te regalo a vos, ese montón de planes que nunca te pertenecieron. 

Me llevo esa sonrisa y tu mirada perdida en la mía que solo yo podré reconocer a través del tiempo. 


No, no nos imaginamos nada de eso. Todo fue real.

No, no lo dejamos fluir. Todo fue intencional.


Te dejo esta admiración profunda y nos dejo, aquí cerquita porque alcanza para ambos, mi valiente vulnerabilidad que sé vas a extrañar.

Te dejo las canciones románticas a la hora del almuerzo y me llevo el baile pendiente en medio de tu sala.


Nos escribo esta carta porque es la única forma que conozco para viajar en el tiempo.

Nos escribo esta (última) carta. ¿Última? Agradeciendo que duró lo que tenía que durar y que disfrutamos cada parte del proceso. Incluso las lágrimas llenas de intensidad y los silencios llenos de dudas.


Me escribo esta carta pensando que podrías reencontrarme en otra vida.

Me (nos) escribo esta carta, creyendo en la magia de las palabras para inmortalizar momentos y desaparecerlos del planeta en un instante. 


21.10.23


12 de noviembre de 2023

Una carta desde Ciudad de México

Esta carta es para mí.  No existen las casualidades. 


Esta carta es para mí. La escribo desde este rinconcito favorito en Coyoacán.

Escribo mientras hay un niño llenando el aire de burbujas, un perro corriendo tras una rama y me abraza el sol por la espalda.


La iglesia de San Juan Bautista, dándole la bienvenida a tantas almas es la escenografía perfecta para pausar.


Este viaje a México estaba planeado incluso antes de mi paso por Bogotá en octubre 2023. 

Este viaje estaba planeado incluso sin saber lo mucho que lo necesitaría.


Subestimar. Aprendo lentamente a no subestimar nunca, lo que Dios es capaz de hacer en unos días.

Me confirmo que el tiempo es relativo.

Me confirmo que la intencionalidad con la que caminamos es la que marca el impacto en el corazón.


Quiero recordar esta imagen como la obra de arte en la que se convierte. Quiero que este día once, quede grabado en mi corazón como la despedida que me negaron, la bienvenida que yo misma construyo.


Luz perfecta, un calorcito que abraza el corazón.

Escucho el agua correr por esta fuente emblemática; escucho ese violín de fondo que pareciera, junto a las risas de los niños, una orquesta bajo los árboles, donde las ardillas corren.


Sentada en una banca que otros comparten con besos y caricias, reconozco el regalo de volver aquí.

Justo antes, me perdí. Sonrío y reconozco la metáfora que eso representa.


Veo los molinillos coloridos bailar al ritmo de la brisa suave. Los globos con figuras que me recuerdan a mis “humanos hogar”.


Aquel momento fue planeado para mí. Y no solo esos 4 días respirando mi propia valentía convertida en ilusión dentro de sus abrazos.

Este momento fue planeado para mí. Y no solo este par de horas respirando mi propia gratitud. 


El poder de reencontrarme donde justo hace 6 años había descubierto  una versión de mí, valiente y agradecida.

Hoy las presento, tienen mucho en común. Se vuelven una.


Abrazo estos 2 días aquí.

Abrazo este regalo de tenerme.

Me abrazo. Abrazo la distancia.

Abrazo las despedidas.

Abrazo las bienvenidas.

Abrazo todo lo qué hay en medio.


11/11/2023

11 de noviembre de 2023

Luz perfecta para equilibrar

Lento.
Así he sentido cada día y cada pensamiento desde aquella tarde de octubre.
Asī he convencido al corazón que debemos bailar por un rato.

Intensamente.

La única manera en la que aprendí a vivir y no está en mis planes cambiarlo.

La forma en la que reconozco y celebro que mi alma vibra.


Tiempo.

Como me gusta reconocer al amor bonito.

Como vínculos sanos se construyen, y simultaneamente se pausan.


Equilibrio.

Un personaje que no existe entre el silencio y el cariño genuino.

Un personaje que encontramos solo al sanar.


Incompletas.

Las conversaciones y las razones.

Los miedos y estas cartas.


Libre.

Como mi corazón ama y anhela.

Cómo deseo que los corazones lejanos respiren.


Hogar.

Volver siempre a mi. 

Volver a donde los abrazos son un refugio..

5 de noviembre de 2023

Domingos de enredaderas

 A veces me pongo fechas límite para protegerme el corazón.


Quisiera que los domingos vuelvan a ser como antes; y al mirar por mi ventana entiendo que estamos creciendo y sanando.


Lento. Despacio. Con un gran rayo de luz en medio. 


A veces recuerdo que fui entrenada para huir de la lluvia; pero de inmediato vuelvo a aquel octubre donde recibí un gran regalo por estar bailando bajo una tormenta y decido quedarme.


A veces me pregunto si solo yo (lo) pienso así. 

Quisiera cantar canciones sin recordar momentos; pero me descubro recorriendo caminos con los pensamientos aclarando verdades.


A veces me pongo fechas límite porque solo conozco  vivir de una manera; intensamente y con el alma. 

25 de octubre de 2023

Mis 35 un 25

¿Cuál es mi mayor regalo al llegar a mis 35? 

Tantos. 


Esta segunda etapa de la que ha sido mi década favorita empieza con un corazón en calma y al mismo tiempo imparable, con un fuego intenso, constante y una lluvia incesante que no lo apaga y por el contrario lo equilibra. 


Un equilibrio que llegó inadvertido, oportuno, cargado de admiración y respeto. Un equilibro que me enseña que si hace cosquillas (duele) en el corazón, es porque es importante, valioso.


Me regalo a mi misma; abrazándome, agradecida por lo que he crecido, sanado y consciente de lo mucho que me falta aún gestionarme.

Me regalo los silencios que también fueron respuestas.

Me regalo los abrazos a distancia que trajeron esperanza.


Me llevo varias cartas escritas en secreto, otra entregada apresuradamente. 

Me llevo este arte de escribirme cuando me explota el alma, como si ponerlo en palabras lo hiciera eterno, o por el contrario, mágicamente lo pudiera desaparecer.

Me llevo mis viajes y lo que viví en cada uno de ellos.


Sobretodo, reconozco con gratitud y satisfacción, el “autoregalo” que me di. Abrí una cajita que tenía guardada, o más bien, oculta bajo llaves y murallas, como el gran tesoro que es. Permitī que retomara su luz propia.


Reconocí que el mejor regalo soy yo.

Reconocí que no todos estamos listos para recibir regalos como ese; y eso está bien.

Reconocí que el tiempo es relativo y la distancia una regla hecha para romperse.


Recordé como se siente intentar a pesar de la incertidumbre.

Recordé que cuando amo, amo con todo lo que soy.

Recordé que Sus Planes siempre son mejores.


Aprendí que el ritmo de cada corazón es distinto; y eso está bien. 

Aprendí que me merezco disciplina.

Aprendí que el amor es incondicional y las relaciones humanas son condicionadas.


Redescubrí el corazón (nuevo) que empaqué con tanto cuidado desde hace años. 

Redescubrí la luz y a través de ella, el milagro que todos llevamos dentro.

Redescubrí como se ve mi reflejo en medio de las pausas y la soledad elegida.


Agradecí por tener la oportunidad de elegir y elegirme.

Agradecí por cada risa y en este año, especialmente por cada lágrima y su temporalidad.

Agradecí por el milagro de estar juntos .


Redefiní el significado de intensidad.

Redefiní el (muy alto) valor que tiene mi corazón.

Redefiní mi gusto por los amaneceres.


Me encontré abrazos en el camino y miedos que derribé.

Me encontré la esperanza en el mar de una playa solitaria.

Me encontré rodeada de personas que me sostienen.


Pensándolo bien, fue un regalo al mundo. 

Pensar que mi corazón vulnerable es solo mío, sería un acto egoísta y cuando se trata de querer, soy muy generosa.  


Ese es mi mayor regalo a los 35. 



23 de septiembre de 2023

Papá Hugo.

Tío, o cómo la mayoría te conocíamos Papá Hugo


Supongo que te decíamos así porque te convertiste en un papá ejemplar. No solo para tus 4 hijos, sino para tus ahijadas y para todos tus sobrinos que hoy te empezamos a extrañar llenos de consuelo y agradecimiento por saberte lleno de paz y vida eterna reencontrándote con el amor de tu vida. 


Fuiste un gran profesor y no solo de educación física.

Nos enseñaste sobre lo más importante: Amor incondicional 


Vi ese amor cuando sanabas las rosas de abuela Haydeé como si fueran tuyas, solo para hacerla sonreír.


Conocí tu amor incondicional cuando con alegría nos  dejabas correr por tus jardines jugando escondido y luego siempre había un jugo delicioso.


Un amor incondicional con el que honraste a nuestra Rosa amada por tantos años y la has mantenido viva entre nosotros estos casi 7 años. Como ese amor que hoy muchos buscamos construir.


He experimentado ese amor incondicional a través de mis 4 primos admirables y amados por cómo cuidaron de ambos hasta el último momento en que nos regalaron tenerlos aquí en esta vida temporal.


Y aún hoy, puedo ver ese amor incondicional en la manera en la que venimos a celebrar tu vida juntos en familia.


¡Nos vemos tío! Salúdanos a Rosita.

Los amamos a ambos profundamente, siempre .

22 de septiembre de 2023

Londres

Londres siempre ha sido mi ciudad de sentimientos encontrados. Ha sido mi país “puente” entre mis planes y como Dios decide cambiarlos.


Aprendí en esta ciudad a mirar dos veces a ambos lados. Y no me refiero a las calles. Aprendí que todo se interconecta, como un mapa de muchos colores donde cada una de esas conexiones nos lleva a lugares que deseamos pero muchas otras nos pierden, y debemos volver a empezar. Y no hablo del Underground.

Aprendí qué hay rincones mágicos pero que llegar a ellos, toma tiempo, esfuerzo y guía. Y no, tampoco me refiero a los speakeasy. 


Aprendí, sobretodo, que la eternidad también puede ser temporal. Que se construyen fortalezas innecesarias alrededor de palacios. Aprendí que construir puede verse como un completo caos y que los colores del invierno son solo la antesala de una primavera llena de jardines.


Fue mi recordatorio constante, que los tiempos de Dios son perfectos (aunque me cueste tanto ponerlo en práctica). Aprendí que los sueños se trabajan, que los triunfos se celebran en grande, que la gentileza es el idioma universal, que no todos los caminos nos llevan a “Roma” y que para cruzar un océano solo se necesitan ganas. 


No sé si “mi Londres” empezó en el 2019 y simplemente ha crecido desde entonces. No sé si mi corazón anhela con tanta fuerza esta ciudad desde el 2022 por su propia magia temporal o más bien, porque logro siempre descubrir un poquito más de la mía y en este 2023 me permitió compartir lágrimas de felicidad y de incertidumbre con los que más amo.


Estoy a casi 30 días de mis #35um25 y nuevamente, tengo mucha gratitud en el corazón, por cerrar mi último mes con 34 en esta ciudad que me enamora con sus cielos grises y sus rayitos de sol tan temporales y casi inesperados.

Nos deseo a todos justamente eso, pequeños rayitos que nos recuerden que los puentes se pueden convertir en caminos extensos, la lluvia en arcoíris pequeñitos y nosotros mismos en lo que decidamos construir.