Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. - Mateo 5:14, 16-

12 de marzo de 2026

Pausa obligatoria: una carta para mí desde mi escritorio

Definitivamente, logro gestionar mejor mis pensamientos y sentimientos cuando los escribo. Hoy escribo sobre lo que una pausa obligatoria e involuntaria del mundo corporativo me ha enseñado en menos una semana.


Llevo 20 años trabajando sin parar. Solamente, he tenido pequeños espacios que me construí a mi misma, para ir a estudiar o desarrollar proyectos de algún tipo.

Llevaba 12 años seguidos de tener una “doble vida”: trabajo full time corporativo y además construí mi pequeño imperio de eventos y bodas, mi Wanderlust Event Planning.


Desde muy niña, aprendí que tenía que trabajar duro para tener mejores oportunidades, esforzarme muchísimo para alcanzar aquellos sueños que en algún momento creí inalcanzables (viajes, tener una casa, poder comprar mi propio carro, estudiar algo por "puro gusto" y no por necesidad, escribir un libro, etc).

Desde muy niña, pusieron en mis manos oportunidades que, con la ayuda de Dios, tomé y las hice fructíferas. Desde muy niña, tuve ejemplos, tanto de hombres como mujeres, con un carácter incansable y un espíritu trabajador, que me recuerdan constantemente que en mi sangre corre una herencia capaz de volar agarrada de la mano de Dios.


En los últimos 11 años, específicamente, crecí, aprendí y construí vínculos y una carrera profesional que a veces ni yo misma me lo creo.


Hace menos de una semana, Dios abrió la puerta, y me mostró un jardín en el que puedo descansar; con la certeza total que Él tiene el control y es Quien me sostiene, incluso desde antes que naciera.

Como cualquier cambio en la vida, vino a moverme las verdades que me había construido, pero también las mentiras. Esta noticia inesperada, dejó expuesto mi temor a perder todo lo que he por años había creído seguro. Pero inmediatamente, a través de las personas que me aman y me sostienen, Dios me recordó que no dependo de un trabajo para confiar, ni mucho menos para ser valiente.

Dios me recordó que soy totalmente libre, y que mi esencia es algo que me llevo conmigo, adonde sea que vaya, adonde sea que Él me lleve. 


Llevo 20 años trabajando, esforzándome y construyendo esto que tengo y por primera vez en ese tiempo, me estoy dando la oportunidad desde una zona de mucho privilegio a disfrutar todo esto que por años construí.


No tengo idea cómo se ve el futuro en este momento. Sin embargo, nunca he sentido tanta paz en medio de tanta incertidumbre.
No tengo idea si volveré al mundo corporativo o si esta es la oportunidad que Dios me está poniendo para que mi pequeño imperio se vuelva una dinastía; para seguir construyendo todos esos sueños de seguir llevando a mi Wanderlust a lugares inimaginables.


Yo ya gané, y eso lo tengo claro.
Me gané el respeto y el cariño de personas de muchos países del mundo a quienes admiro profundamente.

Me gané lealtad y amistades por mi integridad, gané astucia para diferenciar en donde depositar mi confianza.

No se está cerrando ninguna puerta, eso lo tengo claro.
Se abrió una puerta para que pueda disfrutar del jardín, que sembré alrededor de este hogar tan mío que puedo decidir a quien invitar a pasar.

En este mundo maravilloso que está lleno de personas que me aman, me sostiene, de personas que admiro y que respeto, de sueños que aún están camino a cumplirse y de un espíritu inquebrantable, que sólo mi Dios da, hoy descanso en al certeza absoluta que este tiempo es mío.

Hace 11 años en una entrevista de trabajo, me preguntaron cuál era mi superpoder y desde entonces he tenido la misma respuesta: mi fe en Dios, porque eso le va a asegurar a cualquier empresa que trabajaré como para Él y no para ningún ser humano.


Esa fe me trajo hasta aquí.
Hoy esa fe me hace escribir esto para recordarnos a todos, que podemos vivir, celebrando las pequeñas victorias y una de esas es, y será siempre ser fiel a lo que creemos justo, agradable, lleno de verdad y digno admiración.


Gracias por tanto, y por todo a la Gloriana, de tan sólo 16 años que tuvo que empezar a trabajar para poder pagarse la universidad. Gracias por todo y por tanto a todos los que me anteceden (abuelitos, mamá, tíos, hermana) que no han sido ejemplo solo de incondicionalidad, sino también de trabajo y esfuerzo.


Gracias por tanto y por todo a la Gloriana de 26 años que fundó una empresa; que creyó y que siguió adelante a pesar del miedo y del ruido externo; que trabajó -cansada- los fines de semana y lo sigue haciendo porque entiendo el privilegio que eso significa.

Gracias por tanto y por todo, a la Gloriana del presente por estar dejándome hacer esta pausa, permitiéndome disfrutar del trabajo duro que hemos hecho por años, disfrutando en calma, por primera vez en la vida, del regalo, que ha sido aprender a valorar cada minuto de trabajo.


Gracias por tanto y por todo, a las diferentes personas que me abrieron oportunidades y creyeron en mí. A quienes depositaron su confianza y lo siguen haciendo, a quienes decidieron "regalarme" retos que me permiten escribir hoy desde una silla de mucho privilegio con tanta gratitud y paz.

Les seguiré contando como es cosechar sin miedo, el fruto de tanto esfuerzo.

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