Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. - Mateo 5:14, 16-

15 de abril de 2020

Me quedo con lo vivido.

Mi primera experiencia en un avión fue a los 20. Ya estaba "vieja" y le pedí a Dios, que me ayudara a poder hacerlo al menos 1 vez por año. Y pues, ¡boom! Dios tiene una habilidad de sorprenderme inigualable; desde entonces no he parado de viajar.

He tenido viajes espectaculares, llenos de aventura, incomodidades, lujos, climas de todo tipo, compañía invaluable. He conocido grandes ciudades y pueblitos remotos, he estado en 20 paises distintos a la tierra del "pura vida" donde nací.

Algunas personas me han considerado "necia", pero no, soy preserverante. Sobretodo cuando se trata de un regalo de Dios para mí. En el 2019, Dios me permitió hacer una de mis cosas favoritas 3 veces.

Viajé a lugares totalmente nuevos, desconocidos y tambien repetí una playa para construir nuevos recuerdos al lado de los míos. Mis compañeros en esos 3 viajes fueron mi "hogar" {home away from home}.

Los 3 viajes tuvieron cosas en común: soñé al planearlos, me obligué a reinventar muchas cosas en mi vida (como mis finanzas y mis horas de trabajo) para lograr hacerlos, me subí a cada avión convencida del amor de Dios y me bajé distinta: más humana y con nuevas fuerzas, los compartí con personas maravillosas que amo y honro profundamente.

En el quinto mes del año, emprendí un viaje lleno de fe e ilusión. Y aunque mi regreso estaba calendarizado en menos de un mes, me despidieron con una cena llena de detalles y Dios ungió mis pies, corazón y manos con aceite. Canté en mi corazón Sus promesas y creo que nunca había estado tan segura que las alas de los aviones son solo extensiones de la Gracia de Dios.

Durante una escala de 5 horas, corrí al Palacio de Cristal y ví de lejos la Puerta de Alcalá. Y al momento de salir por la puerta de mi vuelo final, me recibió un abrazo, señal que ya estaba en la casa que Dios tenía para mí por un tiempo.

Visité museos donde aprendí sobre el sacrificio de mantenerse en casa para estar a salvo (Anna Frank en Ámsterdam); museos donde reinventarse era necesario en una época específica (Rembrandt); estuve en parques respirando - literalmente, sólo respirando - por horas.

Comí waffles con chocolate y fresas; conocí castillos escondidos, brindé por el regalo de estar presente con un rosé frente a una fuente en Brujas.

Me regalaron premios por tirar "flechas" en una feria y escuché música en vivo de mi adolescencia.

Me trenzaron el pelo en un tren. Abracé sabiéndome presente y me comí el mejor pastrami de la historia (aunque ahora que lo pienso, se trataba más del momento que del manjar). Recorrí la ciudad en un bote, volé en una hamaca gigante, conocí molinos de vientos y me puse suecos de madera. Comí queso, volví a comer queso. Sentí compasión por las mujeres en vitrinas. Extrañé a mi familia y me entrené en videollamadas.

Meses después, con mi persona favorita, fuimos a un viaje soñado. Fue nuestro primer viaje juntas siendo hermanas en la fe y estoy convencida que esta es la razón que lo volvió inolvidable.

Conocí lugares que aún no puedo pronunciar en Islandia e Islas Faroe, ni siquiera había notado que existían el mapa. Sostuve trozos de glaciar en mis manos, nadé en medio de dos continentes dentro de agua congelada. Manejé por horas eternas pero llenas de diversión con un playlist atípico como soundtrack. Ví más cataratas en el camino de las que podíamos imaginar, arcoiris por doquier y recordé las promesas de Dios una vez más. Nos perdimos caminando y encontramos ovejas en el camino. Comimos ramen y cocinamos en casas ajenas. Vimos caballos como de película y jugamos en medio de casitas con techos verdes. Vimos montañas de duendes dormidos. Luchamos contra la oscuridad para conocer las auroras boreales y ganamos.

Tomamos té como la reina, subí al London Eye y en medio de la lluvia le hice miles de preguntas a Dios. Conocí la Catedral de San Pablo y compré souvenirs en el Barrio Chino. Empaqué bolsitas de té para las mujeres que admiro en mi maleta y emprendimos el camino a nuestra última parada.

Llegamos a la Ciudad del Amor que tanto me gusta por las memorias del 2013. Dios nos recordó que Él tenía el control y cuidado de cada detalle y nos regaló unas noches de descanso con vista a la famosa Torre. Regresé a mi infancia en medio de princesas y juegos de pólvora en el castillo de la Bella Durmiente.También recorrí Palacios Reales y caminé por jardines y el cuarto de los espejos.

Pero volver fue parte de ese regalo. Volver siempre es parte del regalo. Volvimos y nos esperaba una mesa servida con los antojos del mes. Esta vez, el abrazo que me recibió tenía brazos más pequeños pero un corazón más puro. Había llegado a casa y tenía en el mismo huso horario a mis personas.

Como si fuera poco, el 2019 nos permitió ver a mi mamá celebrar con 60 candelas en uno de sus/mis países favoritos. De esos que uno repite y pierde la cuenta. Tuvimos días de lluvia en medio de cenotes, tardes soleadas frente al mar turquesa. Comimos con marichis cantando de fondo. Vi el mundo a través del asombro en los ojos de mi Mateo. Celebramos la alegría de estar juntos y la esperanza que traería una nueva miembro a la familia un par de meses después. Ellos 5, sin saberlo, fueron el hogar que necesité ese último mes del año.

¿Alguna vez han sentido que han amado mucho en vano? Déjenme decirles algo, senti lo mismo pero ahora me doy cuenta que estaba equivocada. Nunca amamos demasiado en vano. Amar es el propósito real de todo.

¿Alguna vez han sentido que han viajado demasiado? Déjenme decirles algo, no he sentido eso y tengo la certeza de no estar equivocada.

Aproveché cada minuto en esos viajes. Di saltos de fe y mi corazón se sintió agradecido. Lloré por incertidumbre. Lloré de felicidad. Lloré porque no podía creer que estaba ahí pero, ¿adivinen qué? Ahí estuve. Y ahora estamos aquí, en casa. Y también he llorado por las mismas e incluso más razones pero mi corazón aún se siente agradecido y estoy aprendiendo a reconocer lo simple y cotidiano, sin necesidad de las grandes ciudades y los vuelos de 10 horas.

No voy a mentir, extraño cada mapa y veo desde lejos las luces del aeropuerto esperando poder hacerlo de nuevo. Escribí esto para que recordar lo vivido, lo amado, lo conocido, lo sufrido pero sobretodo la fidelidad de Dios en cada paso. Definitivamente, me quedo con lo vivido.



PD. Este es mi recorrido #wanderink2019, para que no se me olvide que todo pasa; lo bueno, lo no tan bueno pero el amor de Dios permanece. 
No se confundan, volveremos a viajar.




















18 de marzo de 2020

Sí sé Quién.

Hoy volví a escribir.

Dios nos citó a solas, lejos del ruido de las calles, pero con el corazón latiendo al ritmo de un ejército en guerra.

Hoy encontré un momento de quietud en medio de mi muy asustada alma para reconocer Quién es Dios.

¿Se acuerdan que en octubre (mi cumpleaños) les conté que mamí me había descubierto mis tatuajes? Pues entonces, me hice otro iniciando el 2020.

Según yo como un recordatorio de fortaleza y Su fidelidad porque debía cerrar un ciclo y dolía en enero (aún duele). Lo que no sabía, es que ese versículo se iba a convertir en mi "just keep swimming" durante todo el caos mundial.

Be still and know that I am God. - Psalm 46:10

Él es Dios y aunque no dudo que me escucha cuando hago berrinches, no me debe explicaciones de ningún tipo.

Él es Dios y es Todopoderoso y Su Amor a través de Jesús, es el mejor superpoder que nos pudo heredar.

Él es Dios y tiene cuidado de cada detalle. Nada se sale de Su control. Incluso cuando no entendemos porque perdimos el nuestro.

Él es Dios y su inefable misericordia nos da la libertad de evolucionar como seres humanos; de erradicar la enfermedad del egoísmo, la mentira, la falta de amor al prójimo, el rencor.

No tenemos idea como curar un virus aún, pero si sabemos de Quien nace el milagro del perdón, el fruto de la generosidad, la verdad que nos hace libres. Sabemos que podemos amar porque nos amaron primero.

No sé cómo, pero sí sé Quién.

Quién nos sostiene.
Quién nos consuela.
Quién nos ayuda.
Quién es Nuestro Refugio.
Quién es Nuestro Lugar Seguro.

16 de diciembre de 2019

Maria Clara: este es tu lugar

María Clara,

Quisiera empezar por presentarme. Soy la niña con la que tu mamá jugaba a las muñecas y a la que una vez rescató de un accidente en bicicleta con ayuda de tía Hannia. Soy la adolescente que los muchachos trataban de conquistar para ganarse el corazón de tu mamá pero ninguno tuvo éxito. Soy la mujer que vio hace unos años a tu mamá casarse con el muchachillo de pelo largo y arete en la ceja con la certeza que era el hombre de su vida.
Pero sobre todo princesita, soy Glori, tu tía Titi. Amo profundamente a Jesús y mi misión será siempre enseñarte y recordarte cuan fiel es Él.

Te esperábamos desde que tu hermano nos convirtió el mundo en este lugar que todos los días queremos mejorar y aunque fallamos, vos y él son nuestra razón para intentar con más fuerza.

Llegás en medio de una familia bastante peculiar, te prometo que es el lugar donde te vamos a enseñar a luchar contra viento y marea por lo que tu corazón anhela; es el lugar donde me han enseñado a mí, a que incluso cuando la marea pareciera llevarse esos sueños, nos levantamos y seguimos construyendo una barca donde nuestra ancla muñequita, siempre es Jesús.

Llegás en un tiempo donde tus papás tienen más experiencia cambiando pañales y durmiendo menos, sin embargo la experiencia de un nuevo amor se la vas a dar vos.

Llegás en un tiempo donde la gente habla de crisis pero si te soy honesta esa palabra no tiene ningún sentido cuando pienso en tu llegada y el gozo genuino de conocerte.

Llegás en el momento justo en el que me venís a enseñar a estar presente. Estoy lista para aprender. Me he entretenido con los regalos que Dios me da a diario, pero llevo 4 años aprendiendo a reconocer que el regalo más importante es mi tiempo con la tribu de la que venís a ser parte.

María Clara preciosa, tu llegada es un bálsamo de paz como el que bañó mi corazón cuando me comprometí con Jesús hace ya varios años, es una cucharadita de dulzura, como la miel que se llevará cada una de estas chicas que vino a celebrar con nosotros tu llegada a este mundo.

Tu llegada trae frescura y quietud a un montón de corazones que seguimos aprendiendo a esperar. La espera para conocerte ya es más corta y desde ya sé que seremos mejores amigas, quiero ser tu confidente porque por siempre, vos y tu hermano serán la luz de mis ojos y espero algún día darte un primito, donde sea que esté en algún lugar del mundo para que vos podás amarlo tanto como yo a vos desde ya.

25 de octubre de 2019

Llevo 365 celebrando mis 31

Ya llegó este día del año. Esta vez son 31 un 25.

Justo hace un año, Dios decidió que era tiempo de cambiar algunos -casi todos- de mis planes (como siempre, por mejores). Durante los últimos 365 días, he celebrado mi vida. Y no, no todo ha sido lindo y feliz, pero todos los días ha existido algo porque agradecer (y ese mi mejor secreto)

A través de este año entero de puras celebraciones, he descubierto nuevas cosas. Aquí les comparto 31 de mis descubrimientos (o re-descubrimientos)
  1. Descubrí que voy a ser tía por segunda vez y entendí que el amor siempre se multiplica.
  2. Re-descubrí a mi mamá en una conversación sanadora y llena de libertad.
  3. Descubrí por tercer año consecutivo, que mi Titi es la expresión de amor más grande que me han regalado del Cielo.
  4. Descubrí que el amor de lejos no es de pendejos, todo lo contrario. Requiere de una dosis bastante grande de valentía, humildad y dependencia de Dios.
  5. Descubrí que los sueños que Dios pone en el corazón se hacen realidad. Salimos publicados en Revista Perfil y La Nación con Wanderlust por los milagros de 2 mujeres.
  6. Descubrí en SOMOS una nueva familia espiritual. ¡Gracias Dave y Mich por tanto amor, por hacernos sentir en casa!
  7. Descubrí a @itsanamarin en IG. Es mi ilustradora favorita.
  8. Descubrí en el mapa Islas Faroe y las fui a visitar.
  9. Descubrí que los saltos de fe se pueden ver como un tiquete de avión y unos stroopwaffles.
  10. Descubrí que Keane es mi otra banda favorita. (junto a Coldplay)
  11. Descubrí que mi cuerpo post-30 solo aguanta 2 copas de rosé. (gracias Mau por estar ahí)
  12. Descubrí que me gusta la carne de conejo (don’t judge me!)
  13. Descubrí que me gusta cocinar y soy buena al hacerlo. (¡mind blowing para todos!)
  14. Re-descubrí que mis tíos siguen siendo ejemplo de unión, perdón y amor aunque ya no están físicamente.
  15. Descubrí el Castillo de la Bella Durmiente. 
  16. Re-descubrí que me encanta ver videos que me hagan llorar. No se rían, es en serio, le recuerdan a mi corazón que estamos hechos de compasión y perseverancia.
  17. Descubrí los jumpsuits y son mi outfit favorito.
  18. Descubrí la calle Orteliustraat y puede que sea mi nueva favorita.
  19. Descubrí The Blacklist y vi todas las temporadas en un par de semanas.
  20. Descubrí a los BSB en vivo jaja eso no fue un descubrimiento, pero merece estar en esta lista. Además, los voy a volver a ver en vivo.
  21. Descubrí que obtener la VISA de Canadá como turista requiere paciencia.
  22. Re-descubrí que mi cuerpo es capaz de correr más de 10k cuando realmente me lo propongo.
  23. Re-descubrí que soy excelente chofer. Islandia puso a prueba todas mis habilidades.
  24. Descubrí que los camarones son de las comidas favoritas de Mau y los aprendí a cocinar.
  25. Re-descubrí que mi familia, sin importar lo loquitos que podamos parecer, son mi más grande apoyo.
  26. Descubrí la importancia real de un "Te Amo".
  27. Descubrí momondo.com (con gusto!)
  28. Descubrí que las auroras boreales no son como las fotos nos hacen pensar. (y aún así valen la pena!)
  29. Descubrí que la sabiduría va de la mano de la prudencia. Aún sigo descubriendo como ser prudente.
  30. Descubrí que "no tener el control" es uno de las mejores decisiones que podemos tomar.
  31. Re-descubro la sobrenaturalidad de Dios cada uno de mis días.

Extra:
Mami me descubrió los tatuajes. Todo salió bien 😂


Después de 31 años, sigo sin poder / querer imaginarme una vida sin Dios porque es por Él que estoy aquí, que sigo aquí y que por fe, seguiré hasta que me regale verlo cara a cara (aunque Él sabe que aún me faltan algunos países por conocer)

Después de 31 años, Dios me regaló la oportunidad de compartir con un ser humano valiente, admirable y que me ha estado enseñando a confiar más y disfrutar del presente poco a poco. Pero ustedes, ya saben, no soy tan buena estudiante y no ha sido un aprendizaje fácil. Así que aquí seguiré aprendiendo y prometo dejar por escrito lo que siga descubriendo en esta decisión de confiar.

Uno más o uno menos, como cada quien lo vea. Yo lo veo como uno que empieza y estoy lista para lo que Dios me vaya a dar- quitar en este año.

8 de octubre de 2019

Bendita costumbre de querer tener el control

Les ha pasado que ya tienen la mitad de su vida "resuelta" en su cabeza y de pronto Dios lo cambia todo?
A mí me pasa todos los dias. Y todos los días aprendo una forma nueva de como Dios me enseña en amor a confiar. Bendita costumbre de querer tener todo bajo control. 

A veces creo que es una costumbre heredada. Luego me doy cuenta, que la heredé porque quise y que Dios me invita a soltarla cuando yo quiera, para mi propio descanso.
Qué locura como Dios nos mueve el piso! Qué locura como Dios nos ama! Verdad?

Hace unos meses, escuché esto en una película en esas noches de no querer hacer mucho y hasta eso usa Dios para movernos hacia donde Él quiere, hoy confirmo mi decisión de "pelear" por eso que vale la pena.

Todos los días, nuestro cerebro nos dice que hay mucho que temer pero aunque estamos programadas para evitar el peligro, también nos programaron con coraje. 
Entonces, cuando las opciones son pelear o escapar; escapar siempre es más fácil pero en más de una ocasión, se toparán con algo por lo que valga la pena pelear.

Hace poco más de 1 año, empezaba la aventura de vivir sola, decorar mi apartamento y de celebrar mi emprendedurismo. Además, hice una fiesta para celebrar los 30 años de fidelidad de Dios en mi vida.
Sabiendo que lo tenía (y aún tengo) todo porque le pertenezco a Él, decidió hacerme un regalo, justamente el día de mi cumpleaños; totalmente inesperado, oportuno y que me ha cambiado la vida para siempre.

Hoy escribo desde una zona de mis emociones que desconocía. Según yo, las tenía bajo control; después de muchas sesiones de consejería y oración , cómo no?
Cuando pensaba que mostrarme vulnerable era una de mis más fuertes cualidades, Dios me puso un espejo al frente para que aprendiera a confiar más en Sus promesas y planes, para que mi dependencia de Él siempre vaya en aumento. Por eso creo que este mal hábito de que querer controlar, planear y tener hasta estrategias B, C y D- (pero como no, soy wedding planner...jaja como si el poder del Espíritu Santo se afectara por nuestra profesión) - sí es una bendición.

Llevo casi un año tratando de aprender a vivir un día a la vez, tratando de disfrutar cada pequeño momento de alegría y tristeza, interiorizando (de nuevo) que somos temporales, y que lo único que nunca pasa es el Amor que Dios tiene por nosotros.

Tengo muestras de ese amor todos los días caminando por el planeta; qué afortunada soy! Uno de esos milagros me dice Titi, otro me da abrazos llenos de valentía que duran meses y me hacen sentir en casa, otros en silencio oran por mis peticiones, otra que a pesar de sus propios temores siempre está lista para la batalla conmigo.

Hoy escribo para "espantar" los miedos, escribo recordarme a mi misma que Dios no da regalos inmerecidos únicamente por Amor y que Su fidelidad no se acaba, Hoy escribo desde una zona desconocida para mí, pero tan clara en brazos de Jesús que no tengo nada porque dudar. Hoy escribo, una vez más, sabiendo con certeza que no tengo el control de nada (por dicha!). En cambio, Aquel que es capaz de todo es Quién nos guía a soltar.
Hoy escribo porque es la forma que Dios me ha enseñado a aclarar las ideas para caminar las tormentas con la mirada puesta en Él. Y la idea que tengo más clara es que amo a Jesús profundamente, ese amor mutuo que jamás se extingue.

Aunque pase por el más oscuro de los valles,
no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo;
tu vara y tu bastón me inspiran confianza.
Salmo 23:4


Como sempre, hoy no se trata de mí, ni de ese ser humano extraordinario que me ha estado cambiando la vida, se trata de Jesús, de Su Poder para hacer milagros y sanar de adentro hacia afuera, de Su bondad inexplicable que nos baña con consuelo y paz. Se trata que creemos en el Amor porque nos rescató

Se acuerdan como Jesús sanaba leprosos, como detenía hemorragias por la fe de una mujer, como restauraba vidas llenas de pecado y las cambiaba por vidas en abundancia y propósito? Ese es Quien nos sostiene siempre, Quién trae verdad y revelación.

Dios no deja de asombrarme y con confianza podemos acercarnos siempre. Como dice mi canción favorita de Fuego -(vayan a escucharla)- *Asombrado, contemplo el poder que hay en Ti*


PD. Ayer pasé todo el día repitiendo una canción y ahora todo tiene sentido. https://www.youtube.com/watch?v=fbX6HFv4jBo

30 de abril de 2019

Tulipanes y un latido

Te quiero contar como pedi que fueras.
Y al mismo tiempo, te voy a contar la mejor parte, el final sin final de como dejar a Dios hacerse cargo fue la mejor decision. 
Por eso estas aqui, por eso estoy aqui.

Siempre dije que tendríamos lo principal en común. Vení, contame más de lo que Él ha hecho en tu vida y dame aun mas razones para admirar los procesos.
Siempre dije que si la ortografía lo traicionaba, era razon suficiente para no hablar mas. Pero, ¿qué culpa tenés vos de vivir en medio de 4 idiomas?
Siempre dije que debía saber bailar para dejarme guiar con la melodía. Vení, bailemos nuestra canción. Quiero aprender a seguirte el ritmo.
Siempre dije que sería músico. Vení, tocá aquellas notas mientras te escribo. Aprende a leerme entre miradas.
Siempre dije que amaría el mundo. Vení, vamos, llévame a todos las ciudades que me perdí sin vos.

De hace unos años para acá, ya tenía resuelta la ruleta rusa.
Pero que iba a saber yo de planes, si Dios pensaba cambiarmelos. Él siempre tiene buenas ideas.

Hace un quinquenio quise conocer molinos y canales, pero ¿qué iba a saber aquella mujer de 25 años  que faltan 5 de muchos caminos que hoy toman sentido para llegar hasta esos jardines?

Qué iba a saber yo de campos de tulipanes si faltaba tu latido

13 de marzo de 2019

Impulsos

A veces me nacen impulsos locos de sonreír un "te amo".
Mi corazón regresa paciente, confiando en la sabiduría del tiempo, segura en los brazos de Quién es Amor en sí mismo.

Llegaste cuando una corriente de brisa salada había despedido al miedo. La misma brisa que me llevó al mar para darte la bienvenida.
Una luz arde y me despierta la paz de saberte volando.
Una luz arde y me consuela la verdad de saberte presente.

Llegué justo cuando la distancia estaba a tu favor. La misma distancia que me enseñó más allá de lo que la mirada es capaz de ver.
Mis ojos despiertan y te canta la paz de saberme volando.
Mis ojos brillan y te confronta la verdad de saberme presente.

Tanto por recorrer en un solo planeta. Tantos rincones por visitar en un corazón totalmente nuevo.
Me aferré a lo inconcluso y apareciste con la magia perfecta abriendo nuevos caminos.
Aún no sé si llegué o llegaste. Pero tengo la certeza que nos encontramos, justo cuando crecía ese árbol de olivo que trae esperanza.

A veces me nacen impulsos locos de sonreír un "te amo".
Y si te escribo, es porque ya inician un viaje hacia la realidad.

24 de diciembre de 2018

GRATITUD :: Navidad 2018


Tanto que agradecer.
Un diciembre más, que llegó más rápido de lo que pensaba y tan diferente al anterior.
Mis planes renovados por completo por Él único capaz de cumplir los anhelos del corazón.

"...el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor." - Lucas 2:10-11

Y este espacio, aunque lo comparto, es más mío que de nadie y me ha funcionado como un buen repositorio de recuerdos a lo largo del tiempo. Así, que para el futuro, este 2018 agradezco por tanto que decido dejarlo por escrito y resumido.

1. JESÚS: Siempre la razón, siempre el motivo, siempre el sentido, siempre lo que me completa.
Un año más que no me suelta, que a pesar de mí, me sigue enseñando, formando, moldeando y mostrándome oportunidades para que Su Luz brille y Su Amor triunfe.

2.MI CASA DE LOCOS: (sí, no me gusta Arjona pero lo uso como referencia) Siempre tan diferentes e incondicionales. Siempre tratando de ser mejores aunque nos equivocamos, siempre perdonando, siempre estando, siempre siendo, siempre amando. Qué fortuna ser parte de esta "tribu" de 2 mujeres ejemplares y luchadoras, 1 hombre que llegó para quedarse para siempre como un hermano mayor, 1 hombre que sigue evolucionando la forma en la que nos amamos y 1 pequeño que vino a cambiarnos la vida y a demostrarnos el amor de Dios de maneras inimaginables.
*Mención especial para Titi, porque gracias a él compruebo a diario que el amor de Dios es real.

3. SANIDAD: En el 2015 agradecí por esto sin saber que 3 años después iba a conocer realmente la verdad de procesos llenos de libertad, esperanza y amor.

4. SOULMATE: Por ser siempre mi persona, por traer balance y creer en mí más que nadie, porque sigue siendo un reflejo de bondad y amor. #TeamGabrielota

5. MI BOUQUET DE COLORES: Hoy, seguimos extrañando a los que celebran en el Cielo al lado de Jesús. Pero con la esperanza más clara y esa huella imborrable que dejaron.

6. WELKOM: Por los que han llegado en estos últimos meses, algunos inesperados pero todos oportunos. Por los cambios que han provocado, por el ejemplo y la admiración que han despertado, porque muchos han sido un recordatorio que el Plan de Dios siempre es más grande.
Hoy honro y oro para que se queden. Para que como dice mi blogger tica favorita, "aprendamos a reconocer la luz que hay en el otro" , de forma permanente y hasta donde el plan del Cielo nos permita.
(campo publicitario no pagado - sigan a Lineth Valerio - @innerteacherblog en IG)

7. WANDERLUST: Por los viajes, las historias y las fotos que este año recopilamos juntos como parte del punto # 2 para recordar tanto amor. 

8. MIS 30: Los esperé y llegaron con tantos nuevos y buenos caminos que vuelvo a agradecer por mi propia vida.

9. AU REVOIR: Por los que ya no están cerca, por las razones que sean, por lo que dejaron y enseñaron. Por su paso y la luz que encendieron en mí. Hoy los honro y agradezco por cada momento compartido y el proceso que nos llevo a acercarnos y a alejarnos.

10. MATEO 6:23-26 : Por las oportunidades, por el trabajo que no ha faltado, por mi Wanderlust que ha crecido, que ha visto familias enteras celebrar y nuevos bebés abrir los ojos este año.

Feliz Nacimiento! 

25 de octubre de 2018

Los 30 no son los nuevos 20


Hoy es 25 de octubre 2018. Es jueves, y es uno de mis días favoritos del año.
Hoy, en mi calendario, se cumplen 30 hojas que arrancamos de octubre.
Los famosos 30. Mis 30 un 25.

Treinta años de ver la mano de Dios y Su fidelidad sin sentido a mi alrededor.
Los temidos 30 para algunas de mis amigas, pero sin duda los más esperados para mí.

Crezco en medio de una generación que afirma: “los 30 son los nuevos 20”. Delibero por un momento con “la Glori de 20” y me pregunto: ¿Qué? ¿Cómo? 
No, que por favor no vuelvan los 20.

A mis 20 apenas empezaba a tomar el lugar que me corresponde como hija de un Dios Vivo y Amoroso.

Esta última década me ha dejado muchísimos momentos inolvidables, tanto dolorosos como llenos de alegría. Pero todos, sin excepción, me han enseñado y formado en una mujer lista para decirle “¡Hola, bienvenida!”  a una nueva década.

A mis 20 no conocía ningún país fuera de Costa Rica. Y si hay algo que me gusta y agradezco hacer, es viajar.  Más de 16 países. No, definitivamente me quedo con mi pasaporte de los 30.

Hace 10 años estaba a mitad de una carrera (que me encanta) pero que nunca ejercí. No me lamento por ello, eso me llevó a ser una empresaria emprendedora a mis 26 y a cumplir con Colosenses 3:23 sin importar el nombre de la oficina. Tuve 4 trabajos distintos y finalmente entendí que la paz es la mejor paga.

Aún pensaba que estar rodeada de personas era sinónimo de ser “amada”, cuando realmente los incondicionales no siempre están cerca, pero sí presentes. 
No había entendido lo fuerte e inagotable que es el amor que le cabe a mi mamá en el pecho (aún me cuesta entenderlo).
No había entendido que el amor supera distancias de cualquier tipo y que la decisión de mantenerse unido a alguien va mucho más allá de un post en redes sociales (al inicio de mis 20 apenas y recién empezaban a inventarse, por cierto).

Vivía sin experimentar la importancia de obedecer la Voluntad de Dios. Me hubiera evitado tantas malas decisiones, pero hoy no podría tener la convicción clara de lo que quiero para el resto de mi vida.

A mis 20, hice mi primer viaje fuera de la tierra que me vio nacer. ¡Qué momento! Todavía recuerdo las mariposas en la panza (no del primer amor), del primer avión. Me faltaban conciertos, libros, comidas, fotos. Me faltan más.

Un par de años luego, vi a mi abuelita en camas de hospital. Vi como mi hermana y yo nos convertíamos en una balanza. Vi a mi familia confundida y unida; más unida que confundida. Vi a Dios levantarla y 9 años después, sigue aquí, mostrándonos la sensibilidad más profunda de cada uno de nosotros. Esta década me dio el privilegio de ver a mi abuelito envejecer y convertirse de vuelta en un niño que requiere cuidados, tantos como la sabiduría de sus arrugas.

A mediados de mis 20, crucé el océano para irme a perseguir un sueño: convertirme en escritora. (Sí, escribí una novela. Espero publicarla en mis 30s). Estuve lejos 2 meses y me recibieron con girasoles y un beso en el aeropuerto.

Me enamoré. Me invitaton a Theos, me quedé por ya casi 10 años. Nadé en cataratas. Conocí la nieve y probé el mejor “vin chaud”. Escuché la ópera de Viena, vi el ballet de Praga, comí carne de alpaca, subí la montaña más alta de Macchu Picchu, me tomé un mojito en La Habana, bailé por Las Ramblas porque el corazón se sentía en casa, me emborraché con sangría en la Barceloneta, canté karaoke, bailé con OV7 en El Arena de CDMX, admiré con pasión a Frida. Releí el Principito y confirmé que es mi libro favorito. Empecé a leer La Biblia en forma constante y consciente. Subí miles de gradas en El Vaticano y ví al Papa Francisco en persona, me dejé impresionar por las montañas de Suiza, también por las de Talamanca. Más recientemente, me volví fan de LuisMi y le escribí una carta a Dios en Monserrate. Me hospedé en un teepee. Entrené para correr, paré, volví a correr. Renové mis votos con Jesús en una piscina. Compré “regalos proféticos” para entregar en esta nueva década.

Alquilé mi primer apartamento y lo decoré al mejor estilo de pinterest. Escuché un podcast sobre "flamingos". Obtuve mi licencia. Enterré a mi primer perro Luquita, adopté a Bruno. Me renovaron la visa americana. Seguí siendo lectora aficionada. Ví a la Sele en dos mundiales distintos. Me corté el pelo. Hice mi propia tradición de escribir un blogpost en mis cumpleaños. Seguí siendo yo.

Me prometí volver a ciudades, a recuerdos. Volví y nacieron nuevas memorias. De nuevo, repito esta promesa para el 2019.

Despedí a amigos en el aeropuerto. Nos reencontramos en un abrazo. Los volví a despedir sin una fecha de regreso.
Se alejaron amigos, llegaron nuevos y se quedaron. Entendí que la edad no significa nada cuando se trata de lealtad. Sentí de forma poderosa y tangible a Jesús a través de los nuevos amigos. Construí nuevos puentes con antiguos amigos.

Amé profundamente. Incondicionalmente. Me amaron profundamente. Intenté que renacieran sentimientos y casi nunca funcionó, porque ya estábamos en proceso de evolución. 
He conocido más de cerca el amor y me he logrado despedir más eficazmente del enojo y el dolor.

Como para Dios no hay límites, y Él es amor en sí mismo, me enseñó a amar aún más a través de mis tías. A finales de mis 20´s perdí a dos personas importantes. Personas que me enseñaron que el amor humano también alcanza la eternidad. 
Visité a "Julio" por primera vez a mis 29, para llevarlas como un abrazo constante convertido luego en el jardín lleno de luz y color que siempre fueron. 

Sufrí profundamente. Por cosas que ahora no parecen relevantes y otras, Dios las ha seguido sanando. Lloré. De tristeza y también de alegría. Más de alegría, cuando empecé a madurar y a controlar los límites de mis emociones.

Justo en esa época, conocí también más de cerca el milagro de la vida. La pureza de Dios en los ojos azules de mi Titi, que han traído esperanza y nuevas fuerzas como nunca antes. Nunca había experimentado tanta ternura. Ese marzo 2016 (a mis 27) podría tomarse como mi momento preferido de la época (y en serio, tuve muchos muy buenos).

No, no puedo resumir una década (mucho menos 30 años) en solo unos párrafos. Que buena vida me han regalado.
No, los 30 no son los nuevos 20. Y eso, está bien. Evolucionamos.

Este año, mi persona favorita me regaló experiencias porque según ella no necesito cosas, sino aventuras (y tiene razón). Lo que a veces se le olvida, es que mi mayor aventura ha sido crecer con ella y conocer el mundo juntas, desde mis ojos, a través de su risa constante.

A mis 20 tenía un plan totalmente distinto para mis 30. ¡Pero, adivinen qué! Los planes de Dios han sido abismalmente mejores.
A mis 20 aún me faltaba muchísimo por descubrir con Dios, no tenía la independencia ni seguridad que tengo ahora, no conocía realmente lo que era confiar (aún sigo aprendiendo) en los procesos y tiempos de Dios. No entendía quién soy en Él.

No puedo esperar a ver lo que Dios tiene a partir de hoy (ven, les dije que seguía aprendiendo a confiar y esperar)
Hoy celebramos mi cumpleaños #30, hoy celebro con gratitud llegar a la época más linda de mi vida  de esta forma (¡hasta el momento!)

27 de noviembre de 2017

Cuando el amor alcanza la eternidad - PARTE II

Hoy, hace un mes exacto, la vi por última vez.
Sin imaginar, que ese saludo en el aeropuerto a tempranas horas de la mañana iba a ser el tiempo que Dios me estaba regalando para verla y compartir con ella por última vez en este paso temporal por el mundo.

Hoy, me siento nuevamente en la necesidad de escribir y agradecer a Dios en todo tiempo. Aún en medio del dolor, Él sigue siendo Dios y fuente de esperanza.

No tengo recuerdos de la infancia con tía Norma. La vida decidió que fuera así y sé con certeza que me amó desde que nací.
Tengo muchos momentos importantes de los últimos años guardados con su firma en mi corazón.
Alcancé una relación con ella a una etapa mucho más madura y consciente de mi vida, lo que nos dio la apertura a ambas para conocernos de una forma más profunda porque compartíamos muchos sueños; o más bien, porque ella apoyaba los míos.

Tía tuvo un papel importante para que mi primer apellido tomara un sentido diferente. No sé si lo supo, me gustaría decírselo ahora.
Me gustaría decirle: GRACIAS por buscarnos, por esa cena donde me enseñó lo que es el perdón y la humildad. GRACIAS por apoyarme hasta el último día con mi libro (prometo publicarlo). GRACIAS por darnos un lugar, GRACIAS por respetar a mi mamá y siempre recordarme lo afortunada que soy por ser su hija y llevar los genes de una guerrera Vargas en mi sangre, GRACIAS por mi mensaje de cumpleaños 2017 que me lleno de dulzura y felicidad sin saber que estabamos tan cerca.
GRACIAS por ser ejemplo en medio de un país "olvidado" . GRACIAS por tomar tus maletas (y a tu familia) y demostrarnos cual es el proposito real por el que estamos en el mundo, y motivarme a luchar por ese hijo al que tanto anhelo.
GRACIAS sobretodo, por además, tener la cortesía de dejar 4 almas tan nobles y llenas de luz en mi vida. GRACIAS por tus hijos. 

Quisiera haber tenido más tiempo.
Pero al igual que tía Rossy, tía Norma ya estaba lista.
Conocía y amaba a Jesús profundamente.

Esta vida no sería suficiente, por eso sé que cuando llegue al lado de Jesús, le voy a poder decir GRACIAS de forma infinita.

Nunca sabemos cuando nos vamos a ver por última vez con alguien y hoy, hace un mes exacto, la abracé por última vez.
Hoy, hace un mes exacto, la escuché decirme |Te Amo| por última vez.

Y ese abrazo y esa frase, quedarán en mi memoria y corazón por siempre.

Tia,
Creo fielmente que Dios te dejó recorrer tantos kilómetros por el mundo, porque muchos lugares y personas necesitaban experimentar la chispa de vida que dejabas a tu paso.
Al fin volviste a casa, en el mejor vuelo que has tomado y con un destino en el que nos reecontraremos, pero esta vez para no volver a despegar.
Mucho amor y luz de aquí hasta el Cielo, como la que vos nos regalaste a tantos.

Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. Conságralos a ti mismo por medio de la verdad.. - Juan 17:16-17a